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Erinias

Erinias:Dos Furias
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Dos Furias

En la mitología griega, las Erinias (en griego Έρινύες, de origen oscuro, quizá de έρίνω, ‘perseguir’) eran demonios femeninos de la justicia y la venganza, personificaciones de un concepto de castigo muy antiguo.


Tabla de contenidos

Nombres

Las Erinias son también llamadas Euménides (en griego Εύμενίδες, ‘benévolas’), un eufemismo que se usaba para evitar su ira cuando se pronunciaba su verdadero nombre. Esto es parecido al tabú de decir los nombres de ciertos espíritus en muchas culturas. Según la tradición, este nombre se habría utilizado por primera vez tras la absolución de Orestes por el Areópago (que se describe más adelante). Luego se usó para aludir al lado bueno de las Erinias.

En Atenas se usaba también eufemísticamente la perífrasis σεμναί θεαί semnai theai, ‘venerables diosas’. También se les aplicaba el epíteto Praxídiceas (Πραξιδικαι), ‘ejecutoras de las leyes’.

Por último, en la mitología romana se les conoce como Furias (en latín Furiae o Dirae, ‘terribles’).

Ascendencia

Según Hesíodo, las Erinias son hijas de la sangre derramada por Urano sobre Gea cuando su hijo Crono le castró, siendo pues divinidades ctónicas.

Su número suele permanecer indeterminado, aunque Virgilio, inspirándose probablemente en una fuente alejandrina, nombraba tres:

Epiménides las hacía hermanas de las Moiras, hijas de Crono y Eurínome; Esquilo, hijas de Nix, la Noche; y Sófocles, hijas de Gea y Skotos, las Tinieblas. En la tradición órfica, eran hijas de Hades y Perséfone (este compromiso con el mundo infernal aparece también en La Ilíada).

Papel

Las Erinias son fuerzas primitivas anteriores a los dioses olímpicos, por lo que no se someten a la autoridad de Zeus. Moraban en el Érebo (o en el Tártaro según la tradición), el inframundo, del que sólo volvían a la Tierra para castigar a los criminales vivos, sometiendo mientras a torturas sin fin a los eternamente condenados. A pesar de su ascendencia divina, los dioses del Olimpo muestran una profunda repulsión hacia estos seres que no toleran. Por su parte, los mortales las temen y huyen de ellas. Es esta marginación y la necesidad de reconocimiento que implica lo que, en la obra de Esquilo, llevará a las Erinias a aceptar el veredicto de Atenea, a pesar de su inagotable sed de venganza.

Cuando una maldición ritual en La Ilíada (iii.278 y sig.; xix.260 y sig.) invoca a quienes «debajo de la Tierra castigan a los muertos que fueron perjuros», «las Erinias son simplemente una encarnación del acto de automaldición que conlleva el juramento» (Burkert 1985 p.198). Son las encargadas de castigar los crímenes durante la vida de sus autores, y no más tarde. No obstante, siendo su campo de acción ilimitado, si el autor del crimen muere, lo perseguirán hasta el inframundo. Justas pero sin piedad, ningún rezo ni sacrificio puede conmoverlas ni impedir que lleven a cabo su tarea. Rechazan las circunstancias atenuantes y castigan todas las ofensas contra la sociedad y la naturaleza como el perjurio, la violación de los ritos de hospitalidad y sobre todo los crímenes o asesinatos contra la familia. En épocas antiguas se creía que los seres humanos no podían ni debían castigar tan horribles crímenes, correspondiendo a las Erinias perseguir al desterrado asesino del fallecido en venganza, hostigándole hasta hacerle enloquecer (de ahí su nombre latino, derivado de «furor»). La tortura sólo cesaba si el criminal encontraba a alguien que le purificase de sus crímenes. Némesis representa un concepto similar, y su función se solapa con la de las Erinias, con la diferencia de que aquélla castigaba las faltas cometidas contra los dioses. La diosa Niké tenía originalmente un papel parecido, como portadora de una victoria justa. Castigaban el hibris o exceso. Prohibían a los adivinos revelar fielmente el futuro para que este conocimiento no acercara al hombre a los dioses.

Se representa a estas hórridas deidades vengadoras como genios femeninos con serpientes enroscadas en sus cabezas entre el pelo, portando látigos y antorchas, y con sangre manando en lugar de lágrimas en los ojos. Tambíen se decía que tenían grandes alas de murciélago o pájaro, o el cuerpo de un perro.

Solían ser comparadas con las Gorgonas, las Grayas y las Arpías debido a su espantosa y oscura apariencia y al poco contacto que mantenían con los dioses olímpicos. Atormentan a los que hacen el mal, persiguiéndolos incansablemente sobre la Tierra hasta volverlos locos. En un sentido más amplio, la Erinias representan la rectitud de las cosas dentro del orden establecido, protectoras del cosmos frente al caos. En La Ilíada privan de la palabra a Janto, el caballo de Aquiles, por culpar a los dioses de la muerte de Patroclo y privan de descendencia a Fénix. El filósofo Heráclito decía que si Helios decidía cambiar el curso del Sol a través del cielo, ellas le impedirían hacerlo.

Un mito cuenta que Tisífone se enamoró de Citerón, y terminó provocando su muerte por mordedura de serpiente, concretamente de una de su cabeza.

Tragedia de Esquilo

Erinias:Orestes perseguido por las Furias de William-Adolphe Bouguereau (1862).
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Orestes perseguido por las Furias de William-Adolphe Bouguereau (1862).

En Las Euménides de Esquilo, la tercera parte de La Orestíada, las Erinias persiguen a Orestes. Éste había matado a su madre, Clitemnestra, en venganza por el asesinato de su padre, Agamenón. En su primera representación, esta tragedia provoca verdadero terror entre los espectadores. Las Erinias componen el coro. Las representaciones que nos han llegado las muestran sosteniendo látigos y antorchas, y a veces también rodeadas de serpientes.

Lo único que interesa a la Erinias es el acto cometido por Orestes, sin juzgarlo ni considerar circunstancias atenuantes. El propio Apolo debe oponerse a su venganza implacable, concediéndole protección a Orestes, a quien había incitado a vengarse del asesino de su padre, que resultó ser Clitemnestra. Las Erinias, nos cuenta Esquilo, persiguen a Orestes hasta Delfos, el más importante santuario de Apolo. No le liberan hasta que los dioses les convencen para que acepte el veredicto del tribunal de Atenas, el Areópago.

Allí, Atenea interviene como patrona de la ciudad y equilibra el sufragio. Orestes es absuelto, pero debe traer de la Táuride una estatua consagrada a Artemisa. Las Erinias son acogidas entonces en Atenas bajo la forma más clemente de Euménides (‘benévolas’) o Semnai Theai (‘venerables diosas’).

A pesar de ello las Erinias persiguen a Alcmeón, que había matado a su madre. Como Orestes, Apolo le había incitado a vengar a su padre. Alcmeón es perseguido por las Erinias a través de Grecia, hasta que halla refugio en una tierra que no existía aún en el momento del asesinato de su padre, escapando así al poder de su perseguidoras.

Culto

Se les sacrificaban ovejas negras y libaciones de νηφάλια nêphalia, mezcla de miel y agua.

Hay en Arcadia un lugar que posee dos santuarios consagrados a las Erinias. En uno de ellos llevan el nombre de Μανίαι (Maniai, ‘las que vuelven loco’). Fue en este lugar donde, vestidas de negro, sitiaron a Orestes por primera vez. No lejos de allí, cuenta Pausanias, se encuentra otro santuario donde su culto se asocia al de las Cárites (‘diosas del perdón’). En este lugar, vestidas de blanco, purificaron a Orestes y éste tras su curación ofreció un sacrificio expiatorio a las Maniai.

Las Erinias en la ficción

En La divina comedia de Dante, se muestra a las Erinias a las puertas de la ciudad de Dis, que es el punto de entrada al cuarto círculo inferior del Infierno.

También aparecen en la tragedia de Leconte de Lisle, Las Erinias (Les Érinnyes, 1872), con música de acompañamiento compuesta por Massenet.

La obra de Jean-Paul Sartre, Las moscas (Les Mouches, 1943), usan una reelaboración de la Orestíada (con las moscas del título siendo las Furias) en una perspectiva moderna contra la religión [1].

En Furia, una novela de Salman Rushdie, el protagonista Malik Solanka reza a la aflicción de las tres Furias.

Hay una canción de A Perfect Circle titulada Orestes, que alude a las Erinias.

En los cómics de DC, las Furias son invocadas por Hippolyta Hall en la novena colección de la serie The Sandman, Las Benévolas (que es titulado también por una traducción de un nombre usado para las furias, Euménides), porque cree por error que Sueño había secuestrado y asesinado a su bebé. Oficialmente, las Furias podían ocuparse de Sueño porque éste había matado recientemente a su hijo Orfeo, y las Furias pueden vengarse de cualquiera que haya derramado la sangre de su familia.

En el álbum Human on the Inside, de The Authority, las Furias aparecen a petición del Dr. Ledbedder para comenzar la destrucción de la Autoridad. Afirman castigar a todos los que se creen buenos (es decir, tienen superpoderes).

Las Erinias han sido adaptadas en la serie de televisión Charmed, donde aparecen como mujeres del Infierno con cara de perro. Se les llama Furias y atacan a los inocentes con un mortífero humo.

En la novela de ciencia ficción In Fury Born de David Weber, Tisífone, habiendo muerto cuando cesó el culto a los dioses griegos, reaparece en el futuro. Encuentra una mente poderosa que ha sufrido una gran injusticia y se embarca en una ruta de destrucción para corregirlo. Esto incluye robar una poderosa nave espacial y causar estragos a escala interestelar.

En la pista epónima de su primer álbum, Rob Dougan las llama Furious Angels (‘Ángeles Furiosos’) e imagina poéticamente que su amor por una mujer es tan fuerte que, si ella le dejara, «ángeles furiosos te traerían de vuelta a mí».

En la novela de Stephen Ling, El retrato de Rose Madder, las Erinias aparecen como un toro ciego y enfadado que vive en un laberinto dentro de una pintura.

Erinys es una compañía de seguridad británica bautizada en honor de las Erinias.

En la novela de Robert Weinberg, A Calculated Magic, las Erinias (a las que se alude como Las Benévolas, las Furias y las Euménides) son contratadas con regularidad por un espía de la KGB para asesinar a sus víctimas por él.

En Dragones y Mazmorras, las Erinias son un tipo de demonio baatezu encargados de tentar a los mortales con actos malvados y al servicio de los Nueve Infiernos de Baator.

Xena sufrió una persecución parecida a la de Orestes a cargo de las tres Furias en el primer episodio de la tercera temporada de Xena, la princesa guerrera.

En la novela de Terry Brooks Las Piedras Élficas de Shannara, el druida místico Allanon lucha contra las Furias y los Dagda Mor en su huida de la Prisión Druida, Paranor.

Las Erinias aparecieron en los videojuegos Dawn of Sorrow y Aria of Sorrow de la serie Castlevania, como monstruos enemigos llamados «Erinys».

En el MMORPG Redmoon Online hay un conjunto único de piezas de armadura llamado Erinyes Set consistente en un casco, armadura, calzones y un escudo. Individualmente incrementan el ataque y defensa de un personaje en diversos porcentajes, pero si dicho personaje se equipa con todas las piezas, éstas proporcionan bonus adicionales.

Alecto es el nombre de una bruja particularmente malvada en la serie Harry Potter.

En el videojuego Freespace 2, las Erinias constituyen un tipo de cazas de asalto.

En el videojuego Nethack, las Erienes pueden aparecer como monstruos aleatoriamente generados con un límite de tres por partida.

Las Euménides aparecían como un personaje secundario en la obra The Family Reunion (1939) de T. S. Eliot. Su presencia en la obra lleva a Harry a abandonar el destino que su madre había preparado para él. Aunque su presencia aterroriza a Harry, éste aprende a confiar en ellas y a unírsele.

Hay tres asteroides huecos llamados Alecto, Megara y Tisífone en Five Twelfths of Heave (1985) de Melissa Scott que junto con Fobos y Deimos forman la base de un grupo clandestino (criminal). Alecto es señalada con la cara de un furia.

Fuentes

Bibliografía

Véase también

Enlaces externos

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