Eros
- Para otros usos de este término, véase Eros (desambiguación).
En la mitología griega, Eros (en griego Ἔρως, ‘amor’) era el dios responsable de la lujuria, el amor y el sexo, y era también venerado como un dios de la fertilidad. Su nombre es la raíz de palabras tales como erotismo. Su equivalente romano era Cupido (‘deseo’), también conocido como Amor. Se le asocia frecuentemente con Afrodita. A veces era llamado, al igual que Dioniso, Eleuterio (Ἐλευθερεύς), ‘el libertador’.
De acuerdo con la tradición, Eros era principalmente el patrón del amor entre hombres, mientras Afrodita presidía sobre el amor de los hombres por las mujeres. Por esto su estatua se encontraba en las palestras, uno de los principales lugares de reunión de los hombres con sus amados, y a él hacían sacrificios los espartanos antes de la batalla. Meleagro recoge este papel en un poema conservado en la Antología Griega: «La reina Cipria, una mujer, aviva el fuego que enloquece a los hombres por las mujeres, pero el propio Eros convence al amor de los hombres por los hombres» (Mousa Paidiké, 86).
Tabla de contenidos |
Concepciones de Eros
En el pensamiento griego parece haber dos aspectos en la concepción de Eros. En el primero es una deidad primordial que encarna no sólo la fuerza del amor erótico sino también el impulso creativo de la siempre floreciente naturaleza, la Luz primigenia que es responsable de la creación y el orden de todas las cosas en el cosmos. En la Teogonía de Hesíodo, el más famoso de los mitos de la creación griegos, Eros surgió tras el Caos primordial junto con Gea, la Tierra, y Tártaro, el Inframundo (con frecuencia se dice erróneamente que surgió del Caos). De acuerdo con la obra de Aristófanes Las aves, Eros brotó de un huevo puesto por la Noche (Nix), quien lo había concebido con la Oscuridad (Érebo). En los misterios eleusinos era adorado como Protogonos (Πρωτόγονος), el ‘primero en nacer’.
Posteriormente aparece la versión alternativa que hacía a Eros hijo de Afrodita con Ares o Hefesto, o de Poros y Penia, o a veces de Iris y Céfiro. Este Eros era un ayudante de Afrodita, que dirigía la fuerza primordial del amor y la llevaba a los mortales, un papel apropiado para el resultado de la unión entre el Amor (Afrodita) y la Guerra (Ares) o el Fuego (Hefesto). En algunos mitos se le muestra como un ser juguetón, provocando frecuentes problemas a dioses y mortales; en otros es consciente del poder que ostenta, rechazando a veces las peticiones de su madre y otros dioses de interferir en el curso de la vida de algunos mortales. En algunas versiones tenía dos hermanos llamados Anteros, la personificación del amor no correspondido, e Hímero, la del deseo sexual.
En el arte, se suele representar a Eros como un niño o infante desnudo alado (aunque esta percepción está más relacionado con el Cupido romano: para los griegos era un hombre joven o un adolescente), con un arco y un carcaj en el que llevaba dos clases de flechas: unas doradas con plumas de paloma que provocaban un amor instantáneo, y otras de plomo con plumas de búho que provocaban la indiferencia. La poetisa Safo lo describió como «agridulce» y «cruel» con sus víctimas; también carecía de escrúpulos y era pícaro y carismático. En su antigua identificación con Protogonos y Fanes se le representaba adornado con un toro, una serpiente y cabezas de cordero. Ocasionalmente se le mostraba ciego o con los ojos vendados. La percepción de Eros como un niño pequeño está más asociada con el Cupido romano.
La adoración de Eros era poco común en la Grecia más antigua, pero más tarde llegaría a estar muy extendida. Fue adorado fervientemente por un culto a la fertilidad en Tespia y jugó un importante papel en los misterios eleusinos. En Atenas, compartió con Afrodita un culto muy popular y se le consagraba el cuarto día de cada mes.
Mitos asociados con Eros
Eros, enfadado por Apolo al haber bromeado éste sobre sus habilidades como arquero, hizo que éste se enamorase de la ninfa Dafne, hija de Ladón, y disparó una flecha con punta de plomo a ésta, que pasó a odiar a Apolo. Dafne rezó al dios río Peneo pidiendo ayuda, y fue transformada en un árbol de laurel, que se consagró a Apolo.
La historia de Cupido y Psique tiene una larga tradición como cuento popular del antiguo mundo grecorromano mucho antes de que fuera escrita, por primera vez en la novela latina de Apuleyo El asno de oro, siendo un evidente e interesante combinación de roles. La novela tiene el estilo picaresco romano, aunque Psique y Afrodita retienen su carácter griego.
La historia es narrada como digresión y paralelo estructural al argumento principal de la novela de Apuleyo. Narra la lucha por el amor y la confiaza entre Cupido y la princesa Psique, cuyo nombre es difícil de traducir apropiadamente, pues trasciende los idiomas griego y latino, pero puede considerarse que significa ‘alma’, ‘mente’, o mejor ambas. Afrodita estaba celosa de la belleza de la mortal Psique, pues los hombres estaban abandonando sus altares para adorar en su lugar a una simple mujer, y así ordenó a Cupido que la hiciera enamorarse del hombre más feo del mundo. Pero fue el propio Cupido quien se enamoró de Psique, y la llevó por arte de magia a su casa. Su frágil paz fue arruinada por una visita de las celosas hermanas de Psique, quienes hicieron que ésta traicionase la confianza de Cupido. Herido, éste la expulsó y Psique vagó por la tierra, buscando a su amor perdido. Para poder recuperar la confiaza y el amor que perdió, Psique hubo de completar tres tareas, una de las cuales exigía descender al inframundo. Con la ayuda de la naturaleza, Psique tiene éxito y es recibida en el panteón de los dioses como inmortal, reconciliándose con su suegra. Finalmente, engendró una hija de Cupido, Voluptas, cuyo nombre significa ‘placer’. La visita de Psique al inframundo y su retorno le hizo objeto de cierta devoción, como Dioniso y Perséfone. También era venerada en algunas religiones mistéricas y fue ocasionalmente mencionada en relación con los populares misterios eleusinos.
Véase también
- Cupido y Psique
- Anteros
- Hímero
- Palabras griegas para amor
- Cupido
Bibliografía
- Bartsch, Shadi y Thomas Bartscherer, eds. Erotikon: Ensayos sobre Eros, antiguos y modernos. Chicago: University of Chicago Press, 2005.
- Bataille, George. Las lágrimas de Eros. Traducción de Peter Connor. San Francisco: City Lights Books, 1989.
- Calame, Claude. La poética de Eros en la Antigua Grecia. Traducción de Janet Lloyd. Princeton: Princeton University Press, 1999.
- Carson, Anne. Eros el agridulce: Un ensayo. Princeton: Princeton University Press, 1986.
- Nygren, Anders. Agapē y Eros. Traducción de Philip S. Watson. Nueva York: Harper and Row, 1969.
Véase también
Enlaces externos
- Greek Mythology Link - Eros (inglés)
- Theoi Project - Eros primordial y Eros dios del amor (inglés)
Categorías
Dioses primordiales de la mitología griega | Dioses de la fertilidad
