Hades
En la mitología griega Hades, Haides o Aides (en griego ᾍδης Hadēs o Ἅιδης Háidēs, ‘invisible’[1]) es tanto la morada de los muertos en la Grecia antigua como el dios de dicho inframundo. La palabra hacía originalmente referencia sólo al dios; Haidou, su genitivo, era una abreviatura para ‘la casa de Hades’ y finalmente el nominativo llegó también a designar la morada de los muertos.
Hades también era conocido como Plutón (del griego Πλουτων Plouton, ‘riqueza’), y así como conocido, al igual que como Dis Pater y Orcus, en la mitología romana. El dios etrusco equivalente era Aita. «Hades» es a veces usado por los cristianos para referirse al lugar en el que residen las almas que han caído en desgracia.
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Hades, la morada de los muertos
Había varias secciones en el Hades, incluyendo los Campos Elíseos (en contraste con el Paraíso o Cielo cristiano) y el Tártaro (similar al Infierno cristiano). Los mitógrafos griegos no son totalmente consistentes sobre la geografía de la otra vida.
Un mito sobre la Vida Eterna completamente opuesto se refiere al Jardín de las Hespérides, con frecuencia identificado con las Islas de la Bendición.
En la mitología romana, una entrada al Inframundo estaba localizada en el Averno, un cráter cercano a Cumas que fue la ruta usada por Eneas para descender a él. Por sinécdoque, «Averno» puede usarse como referencia a todo el inframundo. Los Inferi Dii eran los dioses romanos del inframundo.
Los fallecidos entraban al inframundo cruzando el río Aqueronte, porteados por Caronte, quien cobraba por el pasaje un óbolo, pequeña moneda que ponían bajo la lengua del difunto sus piadosos familiares. Los indigentes y los que no tenían amigos ni familias se reunían para siempre en la orilla cercana. El otro lado del río era vigilado por Cerbero, el perro de tres cabezas derrotado por Heracles (Hércules para los romanos). Más allá de Cerbero, las sombras de los difuntos entraban en el Tártaro, la tierra de los muertos.
Los cinco ríos del Hades eran Aqueronte (el río de la pena), Cocito (lamentos), Flegetonte (fuego), Lete (olvido) y Estigia (odio). El Erídano era también considerado un río del Hades por Virgilio (VI, 659). El Estigia formaba la frontera entre los mundos superior e inferior.
La primera región del Hades comprendía los Campos de Asfódelos, descritos en La Odisea XI, donde las almas de los héroes vagan abatidas entre espíritus menores, que gorjean a su alrededor como murciélagos. Sólo la ofrenda a ellos de libaciones de sangre en el mundo de los vivos pueden despertarlos durante un tiempo a las sensaciones de humanidad (compárese con los vampiros).
Más allá quedaba el Érebo, que puede usarse como un eufemismo para el Hades, cuyo nombre era temido. Había en él dos lagos: el de Lete, a donde las almas comunes acudían para borrar todos sus recuerdos, y el de Mnemósine (‘memoria’), de donde los iniciados en los Misterios preferían beber. En el antepatio del torvo palacio de Hades y Perséfone se sentaban los tres jueces del Inframundo: Minos, Radamanto y Éaco. Allí, en el trivium consagrado a Hécate, donde los tres caminos se encontraban, las almas eran juzgadas, volviendo a los Campos de Asfódelos si no eran virtuosas ni malvadas, enviados al camino del tenebroso Tártaro si eran impías o malas, o al Elíseo con los heroicos o los benditos.
Hades, señor del inframundo
En la mitología griega, Hades (el ‘invisible’), el dios del inframundo, era un hijo del Titán Crono y Rea. Tenía tres hermanas mayores, Hestia, Deméter y Hera, así como dos hermanos menores, Poseidón y Zeus. Juntos constituían la mitad de los dioses olímpicos.
Tras hacerse adulto, Zeus logró obligar a su padre a que regurgitase a sus hermanos. Tras ser liberados, los seis jóvenes dioses, junto con los aliados que fueron capaces de lograr, desafiaron el poder de sus padres y tíos en la Titanomaquia, una guerra divina. Zeus, Poseidón y Hades recibieron armas de los tres Cíclopes como ayuda para la guerra: Zeus una lanza de truenos, Poseidón un tridente y Hades un casco que proporcionaba invisibilidad al que lo llevase. En la noche anterior a la primera batalla Hades se puso su casco y, siendo invisible, se infiltró en el campamento de los Titanes y destruyó sus armas. La guerra duró diez años y terminó con la victoria de los jóvenes. Tras esta victoria Hades y sus dos hermanos menores, Poseidón y Zeus, echaron a suertes los reinos a gobernar. Zeus se quedó con el cielo, Poseidón con los mares y Hades recibió el inframundo, el reino invisible al que los muertos van tras dejar el mundo.
Hades obtuvo su consorte definitivo, Perséfone, mediante artimañas, en una historia que conectaba los antiguos misterios eleusinos con el panteón olímpico. En muchos de los tratados de mitología griega no se afirma que Hades y Perséfone tuvieran descendencia. Sin embargo, en otros se dice que son los padres de las Erinias: Tisífone, Megera y Alecto.
Hades reinaba sobre los muertos, con la ayuda de demonios sobre los que tenía completa autoridad. Prohibió estrictamente a sus súbditos abandonar sus dominios, y se enfurecía bastante cuando alguien intentaba abandonarlos, o si alguien intentaba robarle alguna de sus presas.
Aparte de Heracles, las únicas personas vivas que se aventuraron en el Inframundo fueron todas héroes: Odiseo, Eneas (acompañado por la Sibila), Orfeo y Teseo. Ninguno de ellos estuvo especialmente satisfecho con lo que presenciaron en el reino de los muertos. En particular, el héroe griego Aquiles, a quien Odiseo se encontró en el Hades (aunque algunos creen que Aquiles habita en las Islas de la Bendición), dijo:
No me hables con dulzura de la muerte, glorioso Odiseo. Preferiría servir como mercenario a otro antes que ser el señor de los muertos que han perecido. —Alma de Aquiles a Odiseo. Homero, La Odisea xi.488
Culto
Hades, dios de los muertos, era un personaje temible para aquellos que aún vivían. Sin prisa por encontrarse con él, eran reticentes a prestar juramentos en su nombre. Para muchos, simplemente decir la palabra «Hades» ya era espantoso. De esta forma, se buscó un eufemismo que usar. Dado que los minerales preciosos venían de las profundidades de la tierra (es decir, del «inframundo» gobernado por Hades), se consideraba que tenía también el control de éstos, y se referían a él como Πλουτων Plouton (‘riqueza’ en griego), de donde procede su nombre romano: Plutón. Sófocles explicaba el hábito de referirse al Hades como «el rico» con estas palabras: «el sombrío Hades se enriquece con nuestros suspiros y lágrimas». Además, se le llamaba Clímeno (Κλυμενος, ‘célebre’), Eubuleo (Ευβουλεος, ‘buen consejero’) y Polidegmon (Ρολυδεγμων, ‘que recibe a muchos’).
Aunque era un olímpico, pasaba la mayor parte del tiempo en su oscuro reino. Formidable en la batalla, probó su ferocidad en la famosa Titanomaquia, la batalla que enfrentó a los Olímpicos con los Titanes y estableció el gobierno de Zeus.
Debido a su personalidad oscura y morbosa no era especialmente apreciado por los dioses ni por los mortales. Su carácter es descrito como «virulento e inexorable» y de todos dioses él era con mucho el más odiado por los mortales. No era, sin embargo, un dios malvado, pues aunque era severo, cruel y despiadado, era no obstante justo. Hades gobernaba el Inframundo y por ello era con mucha frecuencia asociado con la muerte y temido por los hombres, pero no era la Muerte: la personificación real de ésta era Tánatos.
Cuando los griegos oraban a Hades, golpeaban sus manos con fuerza contra el suelo para asegurarse de que pudiera oírles. Animales negros, como ovejas, le eran sacrificados, y se cree que en algún momento incluso se le ofrecieron sacrificios humanos. La sangre de los sacrificios a Hades goteaba a un pozo para que pudiera llegar a él. La persona que ofrecía el sacrificio tenía que apartar su cara. Cada cien años se celebraban festivales en su honor, llamados los Juegos Seculares.
El arma de Hades era un cetro de dos puntas, que usaba para destrozar todo lo que se cruzase por su camino o no fuera de su agrado, igual que Poseidón hacía con su tridente. Esta enseña de su poder era un bastón con el que conducía las almas de los muertos hasta el mundo inferior.
Sus pertenencias identificativas incluían un famoso casco, que le dieron los Cíclopes y que hacía invisible a cualquiera que lo llevase. Se sabía que a veces Hades prestaba su casco de la invisibilidad tanto a dioses como a hombres (como a Perseo). Su carro oscuro, tirado por cuatro caballos negros como el carbón, siempre resultaba impresionante y pavoroso. Sus otros atributos ordinarios eran el narciso y el ciprés, la Llave del Hades y Cerbero, el perro de múltiples cabezas. Se sentaba en un trono de ébano.
Representaciones artísticas
Hades es raramente representado en el arte clásico, salvo en las representaciones del Rapto de Perséfone.
También se le menciona en La Odisea, cuando Odiseo visita el inframundo como parte de su viaje, si bien aquí se alude al lugar más que al personaje.
Hades en la mitología griega
Perséfone
La consorte de Hades, y reina arcaica del Inframundo por derecho propio, antes de que los olímpicos helénicos se estableciesen, era Perséfone, presentada por los griegos como hija de Zeus y Deméter. Perséfone no se sometió a Hades voluntariamente, sino que fue raptada por éste mientras cogía flores con sus amigas. Hades amaba a Perséfone tan profundamente que no le permitió salir del inframundo. Su madre la echaba tanto de menos que lanzó una maldición a la tierra, produciendo una gran hambruna. Hades engañó a Perséfone para que comiese cuatro o seis semillas de granada, lo que hizo que no pudiese abandonar el inframundo ni con la ayuda de Zeus. Perséfone supo de la depresión de su madre y pidió a Hades que le dejase volver a la tierra de los vivos, con la condición de que pasaría con él un mes por cada semilla que había comido. Cada año Hades volvía con Perséfone en su carro al inframundo. La hambruna (el invierno) ocurría en los meses en los que Perséfone estaba con Hades, al retirar Deméter sus dones del mundo. En la primavera, cuando Perséfone se volvía a reunir con ella, Deméter hacía que la cosas crecieran de nuevo.
Orfeo y Eurídice
Hades sólo mostró clemencia una vez. Debido a que la música de Orfeo era tan arrebatadoramente buena, permitió que éste se llevase a su esposa, Eurídice, de vuelta al mundo de los vivos con la condición de que ella caminase tras él y él nunca intentase mirarla a la cara hasta que estuviesen en la superficie. Orfeo accedió pero, cediendo a la tentación de mirar atrás, fracasó y volvió a perder a Eurídice, con quien sólo se reuniría tras su muerte.
Mente y Leuce
Como su hermano Zeus y otros dioses antiguos, Hades no era el más fiel de los maridos. Según Ovidio, persiguió y amó intensamente a la hermosísima ninfa infernal Mente, asociada con el río Cocito. Una vez, su esposa Perséfone los encontró juntos y, presa de un ataque de celos, lanzó furiosa a la ninfa al suelo y la pisoteó. Hades transformó sus restos en la planta de la menta para que Perséfone no pudiera tomar más represalias contra ella.
De forma similar, la ninfa Leuce, a quien también había violado, fue metamorfoseada tras su muerte natural por Hades en un álamo blanco.
Teseo y Pirítoo
Hades encarceló a Teseo y Pirítoo, quienes habían prometido desposar a hijas de Zeus. Teseo eligió a Helena, la secuestró con la ayuda de Pirítoo y decidió retenerla hasta que tuviese la edad de casarse. Pirítoo eligió a Perséfone. Dejaron a Helena con la madre de Teseo, Etra, y viajaron al inframundo. Hades fingió ofrecerles hospitalidad y preparó un banquete. Tan pronto como la pareja se sentó, las serpientes se enroscaron en torno a sus pies, atrapándolos. Teseo fue finalmente rescatado por Heracles.
Heracles
El último de los doce trabajos de Heracles fue capturar a Cerbero. Primero viajó a Eleusis para ser iniciado en los misterios eleusinos. Hizo esto para absolverse a sí mismo de la culpa por haber matado a sus propios hijos y para aprender cómo entrar y salir vivo del inframundo. Encontró la entrada al inframundo en Tanaerum. Atenea y Hermes le ayudaron en la ida y vuelta del Hades. Heracles pidió permiso a Hades para llevarse a Cerberos. Hades accedió siempre que Heracles no le hiciese daño, aunque en algunas versiones, Heracles disparó una flecha a Hades. Cuando Heracles arrastró al perro fuera del Hades, pasaron por la cueva Aquerusia.
Uso bíblico
El Nuevo Testamento griego usa el término «hades» varias veces, con diversas connotaciones sobre la decadencia del cuerpo y el poder de la muerte, ninguna de ellas aplicable al Hades de la mitología griega, excepto la creencia común sobre las palabras registradas en Lucas 16:23, la cual suele aplicarse como sinónimo del Infierno de tormento («Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno»).
Sin embargo, analizando el contexto, los términos y el lenguaje literario de la historia, analistas y eruditos concuerdan que ésta se trata claramente de una parábola y no de un extracto de alguna historia o hecho real.
No se ensalza la pobreza ni se condenan las riquezas; más bien, se destacan claramente la fe, la conducta, las recompensas finales y un cambio en el estado o condición espiritual de los representados por Lázaro y por el hombre rico. El hecho de que los hermanos del hombre rico rechazaran a Moisés y a los profetas también muestra que la ilustración tenía un significado y propósito más trascendentes que el de contrastar la pobreza y la posesión de riquezas.
La Versión griega de los Setenta de las Escrituras Hebreas (traducción griega del "Antiguo Testamento", data del "280 A.C." aprox.) usó la palabra “Hades” setenta y tres veces, sesenta de las cuales fue para traducir la palabra hebrea sche’óhl, que comúnmente se transcribe “Seol” (sepultura común a donde van los difuntos). En todos los lugares donde se menciona al Seol en la Biblia, jamás está asociado con vida, actividad ni tormento o tortura. Más bien, suele estar relacionado con muerte e inactividad.
En los diez lugares en los que aparece la palabra griega haides, que se translitera “Hades,” básicamente comunica el mismo significado que la palabra hebrea she’óhl (Mateo 11:23; 16:18; Lucas 10:15; 16:23; Hechos 2:27, 31; Revelación [Apocalipsis] 1:18; 6:8; 20:13, 14). Si la traducción que usted usa no dice “infierno” ni “Hades” en todos estos textos, usted sin embargo notará que los términos que se usan en lugar de ésos no dan idea de un lugar de tormento.
La Palabra de Dios relaciona este lugar con la muerte de la que se puede resucitar (Job 14:13; Hechos 2:31; Revelación [Apocalipsis] 20:13). En cambio, la Biblia señala que las personas que no resucitarán no se encuentran en el Seol o Hades, sino en un lugar simbólico llamado “Gehena” (conocida como la muerte segunda y correspondiente al lago de fuego de Revelación [Apocalipsis] 20:14,15), que no es literal (Mateo 5:30; 10:28; 23:33).
Por lo tanto, el Hades bíblico ("el lugar no visto", "fuera de la vista") no es el lugar imaginario que los antiguos griegos no cristianos describieron en sus mitologías, “región oscura, sin sol, en el interior de la Tierra”, pues de ese mundo subterráneo mitológico no había resurrección. Hades se refiere a la sepultura común de toda la humanidad, es decir, un lugar más bien que una condición.
Según las promesas bíblicas, llegará el momento en que éste (seol, hades), junto a la muerte, dejarán de existir. Comparar Isaías 25:8 con Revelación/Apocalipsis 20:14 y 21:4.
Referencias contemporáneas
La religión de los antiguos griegos no separaba a los dioses en categorías de buenos y malos, pero la mayoría de la gente tiende actualmente a pensar en términos arquetípicos de dios y demonio. Debido a ello, Hades (como gobernante del inframundo) es normalmente representado como una figura satánica en la cultura popular.
En el videojuego God of War, Hades es uno de los dioses que ayuda a Cratos a luchar contra Ares, dándole la habilidad de invocar las almas de los muertos. En el juego tiene una apariencia muy demoníaca: cuernos, dientes afilados y una boca llameante. El manual del juego afirma que es un dios codicioso, siempre hambriento de nuevas almas que pueblen su reino.
En Age Of Mythology, Hades es uno de los dioses disponibles. Usa magia negra y tiene secuaces llamados «Sombras de Hades».
En Dragones y Mazmorras, Hades es uno de los siete planos inferiores de la existencia. Más comúnmente llamados los Yermos Grises, el plano es un lugar de enfermedad y corrupción, donde la propia tierra emana apatía y desesperación. Aunque el plano y sus habitantes son bastante peligrosos y malvados por sí mismos, Hades es especialmente arriesgado porque es el principal campo de batalla en la Guerra Sangrienta.
En Saint Seiya (tanto en el manga como en el anime), Hades es el Rey del Inframundo. Tiene un ejército de 108 Espectros, contra los que han de luchar Seiya y sus amigos para rescatar a Atenea.
Una versión de Hades aparece como el villano de la película de Disney de 1997, Hércules, con falsas improvisaciones para mayor efecto cómico. Esta versión de Hades también apareció en la serie de videojuegos Kingdom Hearts como uno de los villanos de Disney al servicio de Maléfico.
En los cómics de Marvel, Hades es a veces identificado con Plutón. Se le considera uno de los villanos más poderosos y la perdición de héroes como los X-Men, Los Vengadores, etcétera. Incluso tiene un alias como Mr. Hellman con el que engaña a Hércules para firmar un contrato. Siempre ha sido uno de los personajes malvados que quiere gobernar el Universo con su propio tipo de maldad.
En la Liga de la Justicia, Hades aparece como amante de la Reina Hipólita, aunque ninguno de los mitos apoye esta idea. Aparece en la Isla de Temiscira cuando Felix Faust le libera de las puertas del Tártaro a cambio del conocimiento definitivo. Más tarde reaparece en otro episodio cuando Faust intenta conquistar su reino. Es un villano taimado con aspecto monstruoso.
En el videojuego Final Fantasy VII, Hades es el nombre de una de las materias invocadas (materia roja). Como invocación, no causa mucho daño en comparación con, por ejemplo, Bahamut Zero, pero tiene la particularidad de producir diversos estados alterados, tales como envenenamiento, ceguera o mudez.
En el videojuego Final Fantasy IX, Hades es uno de los jefes opcionales a los que enfrentarse. Realiza fuertes ataques y lanza hechizos que provocan enfermedades. Una vez que es derrotado, se convierte en un sintetizador de objetos.
Notas
- . Un concepto análogo, la palabra hebrea para la morada de los muertos, She'Ol, también significa literalmente ‘invisible’.
Enlaces externos
- Theoi Project - Haides (inglés)
- Greek Mythology Link - Hades (inglés)
Mapas del Hades
- Mapa en Greek Mythology Link
- Mapa en www.thanasis.com (inglés)
- Mapa en virgil.org (inglés)
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