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Historia de Guatemala

La Civilización Maya floreció en la mayor parte de lo que hoy es Guatemala y sus regiones circundantes, durante aproximadamente 2.000 años, antes de la llegada de los españoles. La mayor parte de las Grandes Ciudades Clásicas Mayas de la región de el Petén y las tierras bajas del norte de Guatemala, fueron abandonadas alrededor del año 1000 adC. Los estados de las tierras altas centrales, sin embargo, prosperaban todavía hasta la llegada del conquistador español Pedro de Alvarado que subyugó a los estados nativos entre 1523-1527.

Los pobladores nativos de las tierras altas de Guatemala, como los cakchiqueles, mam, quiché y tzutujiles, aún forman una parte significativa de la población guatemalteca.


Tabla de contenidos

La época de la colonia española

Durante el período colonial que duró casi 300 años, Guatemala fue una capitanía general (Capitanía General de Guatemala) que a su vez dependía del Virreinato de la Nueva España (hoy México). Se extendía desde la región del Soconusco —ahora en el sur de México (estado de Chiapas)— hasta Costa Rica. Esta región no fue tan rica en minerales y metales como México y Perú. Sin embargo, se destaco principalmente en la producción agricola. Sus principales recursos fueron la caña de azúcar, el cacao, las maderas preciosas y tinta de añil para teñir textiles. La actual ciudad de Antigua Guatemala fue considerada una de las tres principales ciudades culturales de la America colonial.

Los estudios universitarios aparecen en Guatemala desde mediados del siglo XVI, cuando el primer obispo del reino de Guatemala, Licenciado Don Francisco Marroquín, funda el Colegio Universitario de Santo Tomás, en el año de l562, siendo esta una de las primeras universidades del nuevo mundo.

La primera capital colonial de Guatemala, fundada por el conquistador español Pedro de Alvarado en 1524 con el nombre de Santiago de los Caballeros, ahora llamada Ciudad Vieja, fue arruinada por inundaciones y un terremoto en 1542. Los sobrevivientes fundaron una segunda ciudad de Guatemala, ahora conocida como La Antigua, en 1543. En el siglo XVII, Antigua Guatemala se hizo una de las capitales más ricas en el Nuevo Mundo. Siempre vulnerable a erupciones volcánicas, inundaciones, y terremotos, Antigua fue destruida por dos terremotos en 1773, pero los remanentes de su arquitectura española colonial han sido conservados como un monumento nacional. La tercera capital, la Ciudad de Guatemala moderna, fue fundada en 1776 por el gobernador de la Audiencia Matías de Gálvez y Gallardo, después de hacer que Antigua fuera abandonada, por peligrosa.

Independencia

Queriendo abrir otras opciones comerciales y por intereses económicos y políticos, la élite criolla guatemalteca declaró su independencia de la Corona Española el 15 de septiembre de 1821. La nueva república guatemalteca incluía las regiónes del Soconusco, y lo que ahora son los países de El Salvador, Honduras, Nicaragua, y Costa Rica. Sus 1,5 millones de habitantes estaban concentrados en sus centros urbanos.

El siglo XIX

Guatemala se independizó de España el 15 de septiembre de 1821; brevemente se hizo parte del Imperio Mexicano y luego durante un período perteneció a la federación llamada las Provincias Unidas de Centroamérica, hasta que la federación se rompiera en la guerra civil en 1838-1840 (Ver: Historia de América Central). Rafael Carrera y Turcios de Guatemala contribuyó decisivamente en la organización de la rebelión contra el gobierno Federal y la ruptura de la Unión. Carrera gobernó Guatemala hasta 1865, apoyado por conservadores, grandes terratenientes, y el clero.

La “Revolución Liberal” de Guatemala se realizó en 1871 bajo el mando de Justo Rufino Barrios, quien trabajó para cambiar el país, mejorar el comercio, e introducir nuevos cultivos y manufacturas. Durante esta era el café se hizo un cultivo importante para Guatemala. Barrios tenía ambiciones de reunificar América Central y llevó al país a la guerra en un intento fallido de alcanzar este fin; murió en el campo de batalla en 1885

El siglo XX

La United Fruit Company comenzó a volverse la fuerza principal en Guatemala en 1901 durante la larga presidencia de Manuel Estrada Cabrera. El gobierno se subordinaba a menudo a intereses de la Compañía. Mientras que la compañía ayudaba con la construcción de algunas escuelas, también obstaculizaba el comercio local; así, se opuso a la construcción de carreteras porque ésto competiría con su monopolio del ferrocarril. La UFC controló más del 40% de la tierra del país y las instalaciones de puerto.

Los Diez Años de Primavera

En 1944, los Revolucionarios de octubre, un grupo de oficiales militares disidentes, estudiantes, y profesionales liberales, derrocaron al gobierno de Federico Ponce Vaides, quien había sucedido en el mando al General don Jorge Ubico, luego de que éste a su vez había dejado el poder en el contexto de las luchas sociales en pro de la autonomía de la Universidad estatal. Así comenzó lo que a veces llaman los Diez Años de la Primavera, un período de libre discurso y organizaciones políticas, Reforma agraria, en el que se parecía que se abría una era de gran progreso en Guatemala. En 1945 fue elegido un presidente civil, Juan José Arévalo, que mantuvo la presidencia hasta 1951.

Las reformas sociales iniciadas por Arévalo fueron continuadas por su sucesor, el Coronel Jacobo Arbenz Guzmán. Arbenz legalizó del Partido Comunista Laborista Guatemalteco en 1952. A mediados del periodo de Arbenz, los comunistas controlaron organizaciones campesinas claves, sindicatos, y el partido político gobernante, sosteniendo algunas posiciones de gobierno claves. A pesar del apego de la mayor parte de los guatemaltecos a los ideales originales del levantamiento de 1944, algunos líderes del sector privado y los militares vieron las políticas de Arbenz como una amenaza comunista. El ejército rechazó defender el gobierno de Arbenz cuando un grupo liderado por el Coronel Carlos Castillo Armas y apoyado por los Estados Unidos y la United Fruit invadió el país desde Honduras en 1954 y rápidamente asumió el gobierno.

Finales del siglo XX

Dictaduras

El Coronel Castillo Armas fue asesinado y tomó el poder el General Ydígoras Fuentes en 1958. En respuesta al gobierno cada vez más autocrático del General Ydígoras Fuentes, un grupo de oficiales militares menores repugnó en 1960. Cuando fracasaron, varios huyeron y establecieron lazos estrechos con Cuba. Este grupo se convirtió en el núcleo de las fuerzas armada insurgentes que lucharían contra el gobierno militar durante los 36 años siguientes.

Cuatro grupos principales guerrilleros de izquierda -el Ejército Guerrillero del Pobre (EGP), la Organización Revolucionaria del Pueblo Armado (ORPA), las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), y el Partido Guatemalteco de Trabajo (PGT)- realizaron sabotajes económicos y tomaron como blanco de ataques armados las instalaciones del gobierno y los miembros de las fuerzas de seguridad estatal. Estas organizaciones se combinarían para formar la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (U.R.N.G.) en 1982. Al mismo tiempo, grupos de extrema derechia de vigilantes autoproclamados, incluso el Ejército Secreto Anticomunista (ESA) y la Mano Blanca, torturaron y asesinaron estudiantes, profesionales, y campesinos sospechosos de participar en actividades izquierdistas.

El gobierno de Ydígoras Fuentes acabaría en marzo de 1963 brúscamente a manos del Coronel Enrique Peralta Azurdia tras un golpe de estado. Los últimos gobiernos militares habían tratado de invertir en educación, pago de salarios a funcionarios, casas para la clase media... Cuando comenzó a lograrse Enrique Peralta Azurdia se retiró de la política en 1966 tras establecer las bases de un retorno democrático.

1966-1982, 36 años de conflicto y militares

Poco tiempo después hubo elecciones democráticas y fue elegido Presidente electo Julio César Méndez Montenegro en 1966, aunque en un pricnipio parecía haberse conseguido una democracia transparente y preocupada por la educación, vivienda e infraestructuras para sectores necesitados de la sociedad el ejército lanzó una fuerte campaña contra la insurgencia que rompió en gran parte el movimiento guerrillero en el campo y comenzó el conflicto.

Los guerrilleros entonces concentraron sus ataques en la Ciudad de Guatemala, donde asesinaron a muchas figuras importantes, incluyendo al embajador estadounidense John Gordon Mein en 1968. Entre 1970 y 1982 habría desde entonces una serie de gobiernos militares o contralados en la combra por estos por militares, 36 años de conflictos civiles. El primero fue el del General Carlos Manuel Arana Osorio (1970-1974) y luego continuó con el General Kiell Eugenio Laugerud García que tuvo que afrontar problemas relacionados con terremotos y de conservación de monumentos nacionales.

El 23 de marzo de 1982 comenzaría el final del conflicto de 36 años. Tras una elecciones con dos participantes favoritos Efraín Ríos Montt y Kjell E. Laugerud García se dio la victoria al segundo. Tropas del ejército mandadas por oficiales menores que apoyaban a Efraín Ríos Montt dieron un golpe de estado junto a éste argumentando fraude electoral y que la victoria era de Ríos Montt. Sus simpatizantes militares no querían, entre otras cosas, que el vencedor real, Kjell E. Laugerud García, escogiera como militares poderosos al General Ángel Aníbal Guevara y al General Romeo Lucas García.

Ríos Montt era para estas fechas pastor en la iglesia evangélica protestante “Iglesia de la Palabra”. En su discurso inaugural, él declaró que su presidencia resultó de la voluntad de Dios. Era extensamente percibido como si tuviera un fuerte apoyo de la administración de Ronald Reagan de los Estados Unidos. Formó una junta militar de tres miembros que anuló la constitución 1965, disolvió el Congreso, suspendió los partidos políticos y anuló la ley electoral. Después de unos meses, Ríos Montt despidió a sus colegas de junta y asumió de facto el título de “Presidente de la República” gobernando en solitario.

Las fuerzas guerrilleras y sus aliados izquierdistas denunciaron a Ríos Montt. Ríos Montt procuró derrotar a los guerrilleros con acciones militares y reformas económicas; en sus palabras, “rifles y frijoles”. En mayo de 1982, la Conferencia de Obispos Católicos acusó a Ríos Montt de la responsabilidad de cultivar la militarización del país y continuar las masacres de civiles por medios militares. El general Ríos Montt fue citado en el New York Times del 18 de julio de 1982 como diciéndole a un auditorio de guatemaltecos indígenas, “Si están con nosotros, les alimentaremos; si no, les mataremos”.

El gobierno comenzó a formar patrullas de autodefensa civil (PAC). La participación era en teoría voluntaria, pero en la práctica, muchos guatemaltecos, sobre todo en el noroeste, no tenían ninguna otra opción, sólo unirse a las PAC o a los guerrilleros. El ejército de recluta de Ríos Montt y las PAC recobraron esencialmente todo el territorio guerrillero - la actividad guerrillera disminuyó y fue en gran parte limitada a operaciones de golpear y huir. Sin embargo, Ríos Montt ganó esta victoria parcial a un enorme costo de muertes civiles.

La breve presidencia de Ríos Montt era probablemente el período más violento del conflicto de 36 años, que resultó en aproximadamente 200.000 muertes de civiles, en su mayoría indígenas desarmados. Aunque los guerrilleros izquierdistas y las brigadas de muerte derechistas también se dedicaron a realizar masacres, desapariciones forzadas, y torturas de no combatientes, la mayoría de las violaciones de derechos humanos fueron realizada por los militares guatemaltecos y las PAC que ellos controlaban. El conflicto se ha descrito en gran detalle en los informes de la Comisión de Esclarecimiento Histórico (C.E.H.) y la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (O.D.H.A.G.). La C.E.H. estima que las fuerzas de gobierno fueron responsables del 93% de las violaciones; la O.D.H.A.G. antes estimó que las fuerzas de gobierno eran responsables del 80%.

El 8 de agosto de 1983, Ríos Montt fue depuesto por su propio Ministro de defensa, General Oscar Humberto Mejía Víctores, quién lo sucedió como presidente de facto de Guatemala. Mejia justificó su golpe, diciendo que “los fanáticos religiosos” abusaban de sus posiciones en el gobierno y también debido “a la corrupción oficial”. Siete personas fueron muertas durante el golpe, aunque Ríos Montt sobrevivió para fundar un partido político —el populista Frente Republicano Guatemalteco (F.R.G.)—, y ser electo como Presidente del Congreso en 1995 y 2000. La conciencia en los Estados Unidos sobre el conflicto en Guatemala, y su dimensión étnica, se incrementó con la publicación en 1983 del relato autobiográfico Yo, Rigoberta Menchú, Una Mujer Indígena en Guatemala; Rigoberta Menchú sería galardonada más tarde (1992) con el Premio Nobel de la Paz por su trabajo a favor de una justicia social más amplia.

El General Mejía permitió un regreso controlado de la democracia en Guatemala, comenzando con una elección el 1 de julio de 1984 para una Asamblea Constituyente para redactar una constitución democrática. El 30 de mayo de 1985, después de 9 meses del debate, la Asamblea Constituyente terminó de redactar una nueva constitución, que entró en vigor inmediatamente. Vinicio Cerezo, un político civil y el candidato a presidente del partido Democracia Cristiana, ganó la primera elección sostenida bajo la nueva constitución con casi el 70% del voto, y tomó posesión del cargo el 14 de enero de 1986.

1986 a 2001, democracia e inestabilidad

Luego de su toma de posesión, en enero de 1986, el Presidente Cerezo anunció que sus prioridades serían terminar la violencia política y establecer el gobierno de ley. Las reformas incluyeron nuevas leyes del hábeas corpus y amparo (protección ordenada por tribunal), la creación de un comité legislativo de derechos humanos, y el establecimiento en 1987 de la Oficina del Procurador de Derechos Humanos. La Corte Suprema también emprendió una serie de reformas para luchar contra la corrupción y mejorar la eficacia de sistema legal.

Con la elección de Cerezo, los militares se alejaron del gobierno y regresaron al papel más tradicional de proporcionar seguridad interna, específicamente luchando contra insurgentes armados. Los primeros 2 años de la administración de Cerezo se caracterizaron por una economía estable y una disminución marcada en la violencia política. El personal militar insatisfecho hizo dos intentos de golpe en mayo de 1988 y mayo de 1989, pero el mando militar apoyó el orden constitucional. El gobierno fue fuertemente criticado por su falta de voluntad para investigar o perseguir casos de violaciones de derechos humanos.

Los últimos 2 años del gobierno de Cerezo también fueron marcados por una economía en declive, huelgas, marchas de protesta y acusaciones de corrupción extendida. La incapacidad del gobierno de tratar con muchos de los problemas nacionales -como mortalidad infantil, analfabetismo, salud y asistencia social deficientes, y niveles crecientes de violencia- contribuyó al descontento popular.

El 11 de noviembre de 1990 se hicieron elecciones parlamentarias y presidenciales. Después de una votación de desempate, Jorge Serrano asumió la presidencia el 14 de enero de [1991]], completando así la primera transición de un gobierno civil electo democráticamente a otro. Como su partido, el Movimiento de Acción Solidaria (MAS) ganó sólo 18 de los 116 asientos del Congreso, Serrano firmó una débil alianza con los Demócratas Cristianos y la Unión del Centro Nacional (U.C.N.).

El resultado de la administración de Serrano fue mixto. Tuvo éxito en consolidar el control civil sobre el ejército, reemplazando unos varios oficiales y persuadiendo al ejército para participar en los diálogos de paz con la U.R.N.G. Dio el paso, políticamente impopular, de reconocer la soberanía de Belice. El gobierno de Serrano revirtió el deslice económico que heredó, reduciendo la inflación y reforzando un crecimiento real.

El 25 de mayo de 1993, Serrano disolvió ilegalmente el Congreso y la Corte Suprema y trató de restringir las libertades civiles, según afirmaba para luchar contra la corrupción. El “autogolpe” fracasó debido a protestas unificadas y fuertes por la mayoría de elementos de la sociedad guatemalteca, la presión internacional, y la imposición del ejército sobre las decisiones del Tribunal de la Constitucionalidad, que gobernó contra el intento de golpe. Ante esta presión, Serrano huyó el país.

El 5 de junio de 1993, el Congreso, de acuerdo con la constitución de 1985, eligió al Procurador de Derechos Humanos, Ramiro De León Carpio, para completar el periodo presidencial de Serrano Elías. De León, no era un miembro de ningún partido político y carecía de una base política, pero gozaba de un fuerte apoyo popular, lanzó una ambiciosa campaña anticorrupción para “purificar” el Congreso y la Corte Suprema, exigiendo las renuncias de todos los miembros de los dos cuerpos.

A pesar de la resistencia considerable del Congreso, la presión presidencial y popular condujo a un acuerdo en noviembre de 1993 entre la administración y el Congreso, intermediado por la Iglesia Católica. Este paquete de reformas constitucionales fue aprobado por el referendo popular el 30 de enero de 1994. En agosto de 1994, un nuevo Congreso fue electo para completar el periodo no vencido. Controlado por los partidos anticorrupción —el F.R.G., encabezado por el ex-General Ríos Montt, y el centro-derechista Partido de Avanzada Nacional (P.A.N.)— el nuevo Congreso comenzó a alejarse de la corrupción que caracterizó a sus precursores.

Bajo el gobierno de De León, el proceso de paz, ahora con la participación de las Naciones Unidas, tomó la nueva vida. El gobierno y la U.R.N.G. firmaron acuerdos sobre derechos humanos (marzo de 1994), el restablecimiento de personas desplazadas (junio de 1994), esclarecimiento histórico (junio de 1994), y derechos indígenas (marzo de 1995). También hicieron un progreso significativo sobre un acuerdo socioeconómico y agrario.

Las elecciones nacionales para presidente, el Congreso, y oficinas municipales fueron sostenidas en noviembre de 1995. Con casi 20 partidos que compiten en la primera ronda, la elección presidencial llegó hasta un desempate el 7 de enero de 1996 en el cual el candidato del P.A.N., Alvaro Arzú derrotó a Alfonso Portillo del F.R.G. solamente por un 2% de los votos. Arzu ganó debido a su fuerza en la Ciudad de Guatemala, donde había servido antes como el alcalde, además del área circundante urbana. Portillo ganó en todos los departamentos rurales excepto El Petén. Bajo la administración de Arzú, se concluyeron las negociaciones y, en diciembre de 1996, el gobierno firmó los acuerdos de paz, que terminaban un conflicto de 36 años. La situación de los derechos humanos también mejoró durante el gobierno de Arzú, y se tomaron medidas para reducir la influencia de los militares en asuntos nacionales.

Guatemala tuvo elecciones presidenciales, legislativas, y municipales el 7 de noviembre de 1999, y un desempate de elección presidencial el 26 de diciembre. En la primera ronda el F.R.G. ganó 63 de 113 asientos legislativos, mientras el P.A.N. ganó 37. La Alianza Nueva Nación (ANN) ganó 9 asientos legislativos, y tres partidos de minoría ganaron los restantes cuatro. En el desempate del 26 de diciembre, Alfonso Portillo (F.R.G.) ganó el 68% de los votos contra 32% para Óscar Berger (P.A.N.). Portillo ganó en 22 departamentos y en la Ciudad de Guatemala, que era considerada la fortaleza del PAN.

Portillo fue criticado durante la campaña por su relación con el presidente del F.R.G., el ex-General Ríos Montt, el presidente de facto de Guatemala en 1982-83. Muchos acusan que algunas de las peores violaciones de derechos humanos del conflicto fueron cometidas conforme al gobierno de Ríos Montt. Sin embargo, el impresionante triunfo electoral de Portillo, con dos terceras partes del voto en la segunda ronda, manifestaba un clamor del pueblo por un mandato que realizara su programa de reforma.

El presidente Portillo prometió mantener lazos fuertes con los Estados Unidos, aumentar la cooperación con México, y participar activamente en el proceso de integración en América Central y el Hemisferio Occidental. Juró apoyar la liberalización continua de la economía, aumentar la inversión en capital humano e infraestructuras, establecer un banco central independiente, e incrementar los ingresos por la imposición de recaudaciones fiscales más estrictas, en vez de aumentar impuestos. Portillo también prometió seguir el proceso de paz, designar a un ministro de defensa civil, reformar las fuerzas armadas, sustituir el servicio de seguridad militar presidencial por uno civil, y reforzar la protección de derechos humanos. Designó un gabinete pluralista, incluso miembros indígenas y otros no afiliados al F.R.G., el partido gobernante.

A partir de 2001

El progreso en la realización de la agenda de reforma de Portillo fue lento durante su primer año en función. Como consiguiente, el apoyo público al gobierno se hundió casi a niveles récord a principios de 2001. Aunque la administración avanzara sobre tales cuestiones como la toma de la responsabilidad estatal en casos pasados de derechos humanos y apoyar los derechos humanos en foros internacionales, dejó de mostrar avances significativos en el combate a la impunidad en casos pasados de derechos humanos, reformas militares, un pacto fiscal para ayudar a financiar la realización de paz, y la legislación para aumentar la participación política.

Enfrentado a una alta tasa de criminalidad, un problema de corrupción pública, acoso e intimidación por parte de desconocidos a activistas de derechos humanos, trabajadores judiciales, periodistas y testigos en procesos de derechos humanos, el gobierno inició serios intentos de abrir un diálogo nacional en 2001 para hablar de los considerables desafíos que afrenta el país.

En julio de 2003, las manifestaciones estremecieron la capital, forzando el cierre de la embajada estadounidense, cuando simpatizantes de Ríos Montt clamaron que las cortes nacionales eliminasen una prohibición contra antiguos líderes golpistas (como Ríos Montt) de modo que él pueda participar como candidato presidencial en las siguientes elecciones.

En 2004 tomó el cargo Oscar Berger Perdomo. El país se ve sumido en pobreza, corrupción y crímen sin medida denunciado por la O.N.U.. Una deuda exterma oprime al país y los indígenas son mayoría.

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