Simón Pedro
Simón [<hebreo: שמעון ("Shimon")], llamado también Pedro o Cefas (Betsaida, ? - Roma, 29 de junio de 67), fue, de acuerdo con la Biblia cristiana, uno de los doce apóstoles, discípulos de Jesús de Nazaret. Fue el primer patriarca de Antioquía y obispo de Roma y el primer Papa (de ahí que también se le llame San Pedro I), de acuerdo con la Iglesia Católica Romana. Los protestantes, basándose en la Biblia, aseguran que Pedro habiendo estado casado no pudo haber sido Papa, y que además el papado no comenzó en tiempos de Pedro, sino mucho tiempo después.
Su nombre de nacimiento era Shimón, pero recibió de Jesús el nombre de Pedro (del griego πετρα o el latín petra, "piedra") al reconocer que Jesús era el mesías, Hijo de Dios (Mateo 16:17-19, Marcos 8:29, Lucas 9:20), por confesar que Jesús es la piedra angular de la Iglesia. Saulo de TarsoPablo lo llamó en sus escritos כיפשׁ, "Keyfas", el equivalente arameo de Pedro, aún cuando predica en griego; Juan el Evangelista lo llamó, por lo general, "Simón Pedro".
Es patrono de los papas, los pescadores, los marineros, los panaderos, los segadores, los carniceros, los cristaleros, los zapateros, los relojeros, los herreros, los albañiles, los constructores de puentes, los hiladores, los penitentes y las vírgenes. Su ayuda se invoca para las mordeduras de serpiente, la rabia, la posesión diabólica, el robo y las enfermedades de las piernas.
Vida
No se cuenta con más detalles sobre la vida de Pedro que los que recoge el Nuevo Testamento, excepto por algunos documentos de Clemente Romano que tratan de los últimos años de su vida. De acuerdo con la narración evangélica, Pedro era un pescador galileo, oficio que ejercía con su hermano Andrés; estaba o había estado casado, puesto que la curación de su suegra se recoge en los evangelios sinópticos (Mateo 8:14-17, Marcos 1:29-31, Lucas 4:38). Otros escritos, parte del corpus declarado apócrifo en Nicea, mencionan que había tenido una hija.
Pedro fue incorporado al grupo de los apóstoles a principios del ministerio de Jesús en Galilea. Según el testimonio de Juan (Juan 1:40-42), fue su hermano Andrés quien lo introdujo al grupo, tras haberse contado ambos entre los seguidores de Juan el Bautista. La narración de los sinópticos contradice esta versión, sin embargo, narrando la historia de que al ver a ambos recoger las redes, Jesús invitó a los dos hermanos a hacerse pescadores de hombres (Mateo 4:18-22, Marcos 1:16-20, Lucas 5:1-10).Pero fue Andrés el primero en reconocer a Jesús como el Hijo de Dios.
Pedro formó parte del grupo de los doce apóstoles. Fue uno de los tres discípulos íntimos, que, según la Biblia, fueron testigos de la transfiguración de Jesús (Marcos 9:1), sobre la que luego se explayaría en sus escritos. Simón que es el nombre original del apostol tras reconocer en Jesús al Mesías esperado (Marcos 8:29), recibió del Señor la bienaventuranza de ser iluminado por el Padre. Pedro identificó a Jesus como el Mesías, el Hijo de Dios y Jesus lo identificó como Pedro (piedra) una pequeña piedra al lado de la enorme Roca que es Jesucristo.
Los evangelios recogen también la profecía de Jesús anunciando la traición de Pedro quien lo negaría tres veces consecutivas avergonzándose de ser seguidor de Jesus. Aun cuando la noche de la última cena, Pedro juró no apartarse de Jesús, al ser interrogado por los soldados romanos que lo habían detenido, negó tres veces conocerlo antes del canto del gallo, es decir, antes de que la noche acabase (Mateo 26:69-75, Marcos 14:66-72, Lucas 22:54-62, Juan 18:25-27). Luego de la resurrección según lo relata San Juan Juan 21:15-17, Jesús resucitado se aparece ante los discípulos y dirigiéndose a Pedro le hace reafirmar tres veces su amor por Él.
Tras la muerte de Jesús, la figura de Pedro es menos precisa. Si bien varios de los evangelios —tanto canónicos como apócrifos— dejan entrever que había sido especialmente atendido por Jesús (en Lucas 24:34 se narra una comunicación especial del resucitado a Pedro), los testimonios no son siempre coherentes. El evangelio de Mateo no vuelve a nombrar a Pedro tras haber éste negado conocer a Jesús. El autor de Hechos de los Apóstoles, sin embargo, presenta a Pedro como una figura crucial de las comunidades paleocristianas; es él quien preside la selección del reemplazo para Judas Iscariote (Hechos 1:15-26) y quien es examinado públicamente por el Sanedrín (Hechos 4:7-22, Hechos 5:18-42), tras haber invocado el poderoso nombre de Jesus es curado milagrosamente un hombre a las puertas del templo de Jerusalén, además de emprender misiones a Lidia, Jaffa y Cesarea y de estar presente en el Concilio de Jerusalén, cuando Pablo sostiene que el mensaje de Jesús se extiende también a los gentiles. La prédica de Pedro, sin embargo, estuvo por lo general limitada al pueblo judío. Ya que Pedro es apostol para el pueblo judío así como Pablo lo es para los gentiles.
El autor de los Hechos, sin embargo, se centra luego en las obras de Pablo, por lo que de los años posteriores es mucho lo que se ignora. De acuerdo con la epístola a los Gálatas, se trasladó a Antioquía, donde Pablo lo encontró más tarde (Gálatas 2:11). La primera epístola a los Corintios deja entrever que Pedro quizá visitó la ciudad en sus misiones (1Corintios 1:12).
Pedro se trasladó a Roma mientras Pablo se quedaba en Jerusalen. Pedro comenzó a formar gupos de cristianos en Roma sin embargo la escritura no registra que ellos fuesen evangelizados por Pedro ya que Pablo al escribir su epístola a los romanos les dice: "Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo. Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones, rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros. Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí. Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles." (Romanos 1:8-13) No sabemos si fue el Espíritu Santo quien obstaculizó la llegada de Pablo a Roma o si fue el demonio, lo que sí sabemos es que el deseaba irlos a ver para confirmarles su fe, o sea no había sido sembrado en ellos la semilla del evangelio de Dios.
Pedro es uno de los dos apostoles escogidos por Jesus en que la figura del diablo está presente en ellos. "Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres." (Mateo 16:23) "Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase," (Juan 13:1-2) Igualmente Pedro reconoce ante Jesus que es un pecador que no merece estar a su lado. "Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador." Lucas 5:8
Muerte de Pedro
La tradición narra que Pedro acabó sus días en Roma, donde fue obispo, y que allí murió martirizado bajo el mandato de Nerón en el Circo Vaticano, sepultado a poca distancia del lugar de su martirio y que a principios del siglo IV el emperador Constantino mandó construir la gran basílica vaticana.
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